negocio · 3 min de lectura
Apps para fichar gratis: qué cubren y qué les falta para cumplir
Jibble y Clockify tienen planes gratuitos muy completos, pero ninguno nombra el RD-ley 8/2019 ni la Inspección de Trabajo. Qué falta para que sirvan en una pyme española.
Buscar “app control horas trabajo gratis” en Google devuelve sobre todo herramientas internacionales como Jibble o Clockify: planes gratuitos generosos, usuarios ilimitados, geolocalización incluida. Lo que no aparece en ninguna de sus páginas es la palabra “RD-ley 8/2019” ni “Inspección de Trabajo”. En Evicron, estudio de IA y software a medida de Barcelona, desarrollamos y mantenemos QWorker, nuestro propio software de control horario, y esta guía explica con qué te encuentras si eliges una app gratuita para fichar y en qué punto exacto empieza a quedarse corta para una empresa española.
Qué ofrece de verdad un plan gratuito
El plan gratuito de Jibble es sorprendentemente completo: usuarios ilimitados, geolocalización, reconocimiento facial para verificar el fichaje, gestión de permisos y notificaciones de fichajes tardíos, todo sin coste. Clockify apuesta por algo más simple —registro de horas básico— pero también sin límite de usuarios en su capa gratuita. Para un equipo pequeño que solo necesita saber cuántas horas trabaja cada persona, cualquiera de las dos cubre el mínimo funcional sin gastar un euro.
Por qué “gratis” no es sinónimo de “cumple la ley”
El problema no es la función, es el diseño. Son productos globales, con precios pensados en dólares y una interfaz traducida pero no adaptada a la normativa española. El Real Decreto-ley 8/2019 exige que el registro de jornada sea fiable y verificable —firma periódica, histórico inalterable, acceso directo para trabajador e Inspección de Trabajo, conservación de 4 años— y ninguna de estas apps globales garantiza ese estándar ni lo menciona en su documentación. Lo explicamos con el detalle completo, incluida la sanción que arriesga una empresa que no cumple, en nuestra guía sobre el registro horario digital. Confiar en un “sí, hay un registro” no basta si ese registro no resiste que un administrador lo edite sin dejar rastro.
La trampa de la biometría
Aquí está el riesgo que menos se ve venir: el reconocimiento facial que Jibble ofrece como función gratuita “de valor añadido” no es, en general, un método legal para registrar la jornada en España. El uso de datos biométricos (huella dactilar, reconocimiento facial) para fichar está sujeto a un régimen muy restrictivo bajo el RGPD y la normativa española de protección de datos, y solo se admite en supuestos excepcionales y justificados —no como opción por defecto para controlar la hora de entrada. Activar esa función porque “viene incluida gratis” puede convertir una app pensada para ahorrar dinero en un problema de protección de datos añadido al de control horario.
Cuándo un plan gratuito es realmente suficiente
Tiene sentido si el equipo es muy pequeño (dos o tres personas), el horario es simple y estable, y nadie del equipo espera crecer ni cambiar de sistema en los próximos meses. En ese escenario, una herramienta gratuita bien configurada —sin biometría, con exportación regular a PDF como respaldo— puede ser un punto de partida razonable mientras la empresa decide si necesita algo más.
Cuándo conviene pasar a algo de pago
En cuanto aparece cualquiera de estas señales, el plan gratuito deja de compensar:
- Turnos partidos, varias sedes o trabajo en ruta, donde la geolocalización y los permisos por rol dejan de ser un extra y pasan a ser imprescindibles.
- Necesidad real de defender el registro ante una inspección, con firma digital periódica e historial que nadie pueda alterar sin dejar rastro.
- Soporte en español cuando algo falla un lunes por la mañana con toda la plantilla fichando a la vez.
- Integración con nóminas o RRHH, que casi ninguna capa gratuita incluye sin pagar un módulo adicional.
Repasamos el resto de criterios —qué preguntar, qué errores salen caros, cuánto cuesta orientativamente— en nuestra guía completa para elegir software de control horario. Como referencia de una solución pensada para pymes españolas: QWorker está desde 2,50 €/trabajador/mes, sin permanencia y con prueba gratuita sin tarjeta, con firma digital semanal y el histórico de 4 años listo para una inspección desde el primer día.
En resumen
Jibble y Clockify no son herramientas malas: son productos globales, generosos en su capa gratuita, pero construidos sin pensar en el RD-ley 8/2019 ni en la Inspección de Trabajo española, y alguna incluso te empuja hacia biometría que en España pisa terreno legal delicado. Para un equipo mínimo y estable pueden bastar; en cuanto el negocio crece o una inspección deja de ser hipotética, el coste de seguir gratis deja de ser cero.
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